Los diálogos o negociaciones de paz
entre el Gobierno del presidente Juan Manuel Santos y las Fuerzas Armadas
Revolucionarias de Colombia, se fundamenta como un acuerdo general y equitativo
para la terminación del conflicto y la construcción de una paz estable y
duradera. Su objetivo según el gobierno es “la terminación del conflicto”, y
según las FARC el “buscar la paz con justicia social por medio del dialogo”.
Aunque desde hace ya 30 años aproximadamente se han venido estableciendo mesas
de diálogos para concluir con esta guerra, que ha tenido lugar en nuestro país
más de 50 años de angustia para muchos.
En el nuevo proceso se discuten asuntos
principales tales como:
1 Política de desarrollo agrario integral.
2 Participación
política.
3 Fin del conflicto.
4 Solución al problema
de las drogas ilícitas.
5 Víctimas.
6 Implementación, verificación y refrendación.
Estando por encima de 900 días de
diálogos, sectores amplios y diversos de la ciudadanía mantienen sus
percepciones desfavorables y dudas sobre el desarrollo de las negociones en la
habana Cuba. No podemos ocultar que esta guerra ha causado grandes angustias y
mares de lágrimas que han marcado nuestro país. Justicia pero no venganza piden
la víctimas del conflicto, incluso solicitan con urgencia el cese del fuego
bilateral para prevenir nuevos hechos que victimicen a la población colombiana.
Las victimas anhelan que los hechos que ha dejado esta guerra y que sigue
dejando; dejen de repetirse y que queden en la memoria de un país que ha
entendido que la justicia, la tolerancia y la convivencia pacífica son el único
camino para construir la paz.
Una guerra que durante muchos años ha
cobrado la vida de inocentes, desplazamientos forzados, desintegración de
familias, desaparición de miles de personas. Si no construimos paz, estaremos
demorados en la economía y desarrollo del país, Colombia sería más rica de lo
que es ahora. Así las inversiones fueran dirigidas para brindar una educación
de calidad y un sistema salud confiable. A pesar de lo alcanzado hasta el
momento, existen algunas incoherencias, cuando el gobierno habla de paz, algunos
de sus funcionarios actúan como obstaculizadores del proceso. La búsqueda de la
paz deber ser un propósito nacional, hay que dejar a un lado el individualismo
y el querer buscar beneficios propios, debemos pensar más en buscar un
beneficio colectivo para todos los colombianos.
Si las víctimas directas
de la guerrilla, han podido perdonar a sus victimarios, ¿Por qué parte de la
sociedad y del poder en Colombia se niegan a toda posibilidad de dialogo? Muchos creen que los diálogos de paz, no es la manera
para ponerle fin al conflicto en Colombia, pero ¿la violencia mutua ha sido la
solución durante estos últimos años?, aún seguimos viviendo los temores de la
guerra. Juntos contribuimos a una vida de convivencia pacífica.
Autor
Leonardo Fabio Monsalvo Marquez
Estudiante Negocios Internacionales
Universidad del Magdalena